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Revista IMEF - 2020-04-01

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POR YOLANDA MORALES

El impacto económico ante la llegada de nuevos riesgos globales. El brote del coronavirus toma a México mal parado. Porque no es lo mismo recibir un choque externo que va a desacelerar la demanda mundial cuando la economía crece a 2% que encarar el golpe cuando el PIB lleva siete trimestres debilitándose. Éste es claramente el caso de México. Y las nuevas revisiones en las expectativas económicas del país lo confirman. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ubica a México, Argentina y Sudáfrica como las economías que estarán más afectadas por el deterioro mundial, entre 10 emergentes seleccionadas. Esto, como resultado de la epidemia del coronavirus. La OCDE, que ha sido el primer organismo en estimar en números el impacto económico de la epidemia que inició en China, refiere que el tamaño del golpe será en función de los nexos directos que tienen las economías con los países afectados por la propagación del virus. Considera que hay una segunda línea de economías que sufrirán el contagio económico, y son las que como México no cuentan con fundamentos suficientemente sólidos para resistir los embates del contexto mundial. Según los economistas del organismo, el país tendrá una tasa de crecimiento de 0.6% en el 2020, tras la contracción de 0.1% en el 2019. La evidencia está en los datos del año pasado. De acuerdo con el Instituto Mexicano del Seguro Social, en enero de este año se crearon 68,955 puestos de trabajo, 27% menos respecto a 94,646 plazas creadas en el mismo mes del año pasado. Así, la creación acumulada de empleo en los últimos 12 meses fue de 316,386 plazas, la cifra más baja desde el 2010. ANÉMICO PUNTO DE PARTIDA La economía mexicana ha completado siete trimestres con un crecimiento cercano a cero. El Banco de México refiere que se trata de un estancamiento. Y expertos como el director para América Latina en Moody´s Analytics, Alfredo Coutiño, dice que la fase del ciclo económico es irrelevante cuando lo que está en juego es la caída del ingreso por habitante ocurrida en el 2019. El sufrimiento de mexicanos en el 2019 se registró con independencia de la definición, aseveró. Sufrieron falta de empleo, reducción de salarios y puestos de trabajo en el sector de la burocracia y sólo hubo un grupo de mexicanos privilegiados por las transferencias de gobierno en los programas sociales: becarios, aprendices y personas de la tercera edad incorporados a grupos vulnerables, refirió. El diagnóstico es similar para Goldman Sachs (GS), donde también recortaron su expectativa para México en 4 décimas de punto, y hoy lo ven creciendo a 0.6 por ciento. Esta previsión resulta del impacto que estiman tendrá “el coronavirus en la actividad económica mundial”, su transmisión hacia Estados Unidos y el eventual contagio económico a México y América Latina. Los economistas liderados por Alberto Ramos, economista para América Latina en GS, argumentan que este menor crecimiento del principal socio comercial de México se sentirá con una menor demanda de exportaciones, un debilitamiento en el flujo de remesas, una desaceleración del turismo y menores entradas de capital productivo. “Todo esto se presentara en un escenario donde la economía (mexicana) trae una amplia holgura en su brecha de producción que motivó una contracción de la economía en el 2019”. T-MEC, ESPERANZA DORMIDA La subgobernadora del Banco de México, Irene Espinosa, explicó a la revista del IMEF que el estancamiento de la economía mexicana persiste en este inicio del año y es resultado de una inversión pública y privada que se mantuvo en compás de espera desde el 2016. “La inversión tiene efectos intertemporales, la que se hace, y la que deja de hacerse en un año tiene efectos en los siguientes. Y ya veníamos de un periodo de ajuste de la inversión que se desalentó también con la incertidumbre por algunas políticas internas del gobierno actual que generaron también un consumo muy cauteloso”. Sostuvo que es esta serie de factores ajenos al alcance de la política monetaria, la que explica parte de la desaceleración. La banquera central reconoció que la ratificación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) disipa parcialmente la incertidumbre que originó la reducción de la inversión privada que se acumuló desde las elecciones que dieron por ganador al presidente Donald Trump. El diagnóstico que tienen los estrategas de inversionistas de Europa es muy parecido. El economista senior de la consultoría Pantheon Macroeconomics, Andrés Abadía, considera que la inversión privada mejoraría gradualmente, con la puesta en marcha del T-MEC. “No podemos apostar por una fuerte reactivación a corto plazo. Así que vemos los próximos dos años como de crecimiento por debajo del potencial, con riesgos de actividad sesgados a la baja”. El economista en jefe para México y Colombia en BNP Paribas, Joel Virgen, advierte que “definitivamente el escenario para México es mejor con el T-MEC que sin él”. ORIENTADO PARA SER VISTO Alfonso Romo, Jefe de la Oficina de Presidencia, explicó recientemente que, dado el choque que sufrió la economía de China con el brote, se vieron interrumpidas las cadenas de valor mundial de la industria manufacturera. Las empresas tuvieron problemas para obtener insumos y el contexto actual evidencia que estar expuestos a China es un riesgo. La solución podría ser la diversificación de los proveedores de insumos y ahí es donde México podría colocarse y aprovechar su proximidad con el mercado de EU. El jefe de Research para América Latina Marco Oviedo dice que es temprano para confirmar esta hipótesis, pues “concediendo que México es el candidato idóneo para esta diversificación, los costos laborales siguen bajos. Podríamos ver interés de las empresas por moverse a México”.

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