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Reporte Especial - 2021-06-30

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NUEVA NORMALIDAD EN LOS COLEGIOS

Negocios

Carolina Beltrán Rodríguez

La historia de la educación en nuestro país data desde tiempos prehispánicos. Su avance fue lento y pasó por todo un proceso para irse desarrollando y consolidando. Ni la Independencia, ni la Revolución, ni los movimientos políticos o sociales, aceleraron su desarrollo tanto como esta pandemia. El cierre total de las escuelas... en marzo de 2020 fue la primera medida adoptada ante el riesgo de diseminación de la pandemia. La pérdida del contacto personal con los docentes y con los pares ha supuesto para todos los niños y niñas una merma en su aprendizaje, en su desarrollo y en su bienestar socioemocional. El sistema educativo se enfrentó a la urgencia de capacitarse y auto capacitarse, de romper paradigmas tradicionales, desarrollar la imaginación y la creatividad y a reinventar una cátedra. Por otro lado, el reto del aprendizaje a distancia ha puesto a prueba la capacidad de adaptación de todos los que están involucrados en el quehacer educativo, incluyendo a los alumnos, sus familias y a los y las docentes. La educación no se dio el lujo de parar durante una emergencia, ya que es una parte esencial del desarrollo de una sociedad. Una nueva normalidad se acerca y para ello se deben considerar algunos criterios para el regreso a clases: Todo ello considera un prisma multidisciplinario en el que los participantes involucrados sigan la misma línea. Para cuando las autoridades así lo indiquen, cada escuela deberá estar preparada para regresar de manera presencial a sus instalaciones, siguiendo rigurosamente protocolos sanitario Siendo estrictos en su cumplimiento y para ello se requiere de la participación y compromiso de todos, en beneficio de la seguridad y salud de nuestra comunidad. El reto que enfrentará cada escuela consiste en hallar el modo de reencontrarnos y compartir el espacio social disminuyendo al máximo los riesgos de contagio; al establecer nuevas formas de interacción que nos hagan sentir cómodos en las actividades cotidianas; de hacer que las medidas sanitarias no se traduzcan en un distanciamiento presencial caracterizado por el temor a otros, sino en una medida de cuidado mutuo que nos permita estar juntos y reconocernos como partes de una comunidad. Si juntos hemos mantenido la educación en movimiento bajo condiciones difíciles y para algunos imposibles, podemos aceptar el reto de construir una nueva normalidad en las escuelas, caracterizada por el respeto y reconocimiento mutuos, por sentir nuestra pertenencia a la misma comunidad. Mediante el diálogo y la conciencia del otro de un nosotros que comparte el mismo espacio, podremos superar las tensiones que se generan al regresar a las escuelas y algunas dificultades que ni siquiera alcanzamos en este momento a imaginar.

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El Economista

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